"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

lunes, 31 de enero de 2011

Ya no recuerdo

Ya no recuerdo sus besos
ni de lo que sentía con sus caricias
ni del tacto de su cuerpo con mis dedos.

Ya no recuerdo sus sonrisas
ni de lo que sentía al enlazar nuestras manos
ni del tacto de nuestras caderas unidas.

Ya no recuerdo sus ojos
ni de lo que sentía al sentir su aliento
ni del tacto de sus labios en los míos.

Ya no recuerdo nuestro cuento
ni de lo que sentía al decirle te quiero
ni del tacto de su beso en mi cuello.

Ya no recuerdo el tiempo eterno
ni de lo que sentía al decirle adiós
ni del tacto de su pelo en mi sueño.

Ya no recuerdo esos suspiros
ni de lo que sentía en su presencia
ni del tacto de los dos cuerpos.

Ya no recuerdo el olor de su fragancia
ni de lo que sentía al escuchar te amo
ni del tacto del amor y su esencia.

Tan solo recuerdo unas pocas palabras
lo que sentía en mi conciencia
del tacto de las sombras.

Tan solo recuerdo mi triste alma
lo que sentía en su ausencia
del tacto de la melancólica lágrima.



Sale el sol, no me falles.

¡Por fin!

Estaba hartísima de todo esto, y por fin se acabó. ¿Tan difícil era decir lo siento? ¿Tan complicado era bajar del burro y reconocer que hiciste mal? No, no lo era, ¡pero es que eres tan cabezota! Supongo que no tengo que intentar comprenderlo, eres así y ya está. Lo que tu viste normal yo lo vi al revés y así siempre... Me alegro de que hayas entendido mi postura, mis sentimientos, mi dolor... me alegro de poder haber oído de una vez por todas tus disculpas.


Después de tantos días he podido contemplar el sol porque te he sentido arrepentido. Todo comienza a tener sentido de nuevo. Tu eres lo que más he querido en este mundo, pero me clavaste una espina gigante en el corazón. Esa espina, le ha envenenado y sinceramente, ya no sé lo que siento por ti. Muchos pensarán que soy idiota, pero creo que en la vida todo el mundo merece una segunda oportunidad, incluso tú, que has llegado a matarme en vida. Te perdono todo, empecemos de cero.


Los dos queremos dejar nuestros errores a un lado y seguir, pero ambos sabemos que nunca podrá volver a ser igual. Me dices que me sigues queriendo, pero después de lo que ha llovido no puedo creerte. Hubo un tiempo en que me lanzaba a tus brazos sin pensarlo, sin buscar consecuencias, era una confianza ciega en ti. Hoy, no puedo actuar igual, la verdad es que la decisión que hemos adoptado es la mejor. Ojalá podamos llegar a ser grandes amigos y pasárnoslo bien otra vez. Hoy, te doy de nuevo mi voto de confianza, y no te puedo negar que tengo miedo a enamorarme de ti tanto como lo estuve en su día. Tengo miedo a que me vuelvas a hacer daño, pero mi corazón quiere correr ese riesgo...


Todavía te necesito, pero haces que me sienta hecha un lío. Estoy muy feliz de que todo haya acabado así, por lo menos hay una intención positiva entre nosotros, y después de la gran tormenta por la que hemos tenido que pasar, es la mejor situación en la que podemos encontrarnos... pero tengo miedo, mucho miedo. Espero que esto sea el comienzo de una nueva era para nosotros, solo te pido que por favor, NO ME FALLES.

 

domingo, 30 de enero de 2011

Tú, aquel que siempre ha estado en mi vida
pero desapercibido,
escondido en mi camino.

Tú, el que saludaba al pasar,
pero nunca llegué a pensar
que para mí, serías mucho más.

Solo puedo decirte que recuerdo aquel abrazo,
ese que me hizo sentirme protegida del mundo entero,
el que eliminó mis problemas por completo.
Tú, el que con aquella sonrisa me transportaba al cielo,
el que me hizo feliz con aquel te quiero.

Solo puedo explicarte que ese beso robado,
el primero que sellaron nuestros labios,
me hizo tuya para siempre.

Tú, la persona que con ternura cogió mi mano,
el que me llevó a tres metros sobre el cielo,
el que me cautivó con su forma de mirar.

Tú, que te has ganado mi corazón,
¿qué puedo decirte?
Solamente, que tú eres lo que yo más quiero.

Para ti con todo mi amor, en ti ya desaparecido.

Aquí estoy yo: TIEMBLA

Diecinueve de noviembre de 2010. Un simple viernes para muchos. Calles prácticamente vacías, pues los jóvenes se encuentran estudiando en sus casas dado que es época de exámenes. Es un día muy poco apetecible: Llueve, el pelo se encrespa por la humedad y a las seis de la tarde ya es de noche. Tan solo los edificios, las palomas, las farolas y los pocos transeúntes que caminaban por estas tierras castellanas han sido testigos, en la ignorancia, de mi transformación.

Hemos vuelto a vernos, pero hoy ha sido distinto, ya no se ha disparado mi corazón al mirarte. Lo siento chato, pero no me mereces. Mírame si quieres y arrepiéntete, sufre como lo he hecho yo. Hoy, soy otra mujer. Una mujer atractiva con un vestido de punto y un cinto negro ceñido a la estrecha cintura, leggins ajustados para marcar las curvas de las piernas y botas negras hasta las rodillas. Abrigo rojo pasión y una melena castaña ondeada por el viento. Raya de ojos color negro carbón, resaltando un iris color cielo. Sí, esa soy yo. Las baldosas de la calle temblaban con el sonido de mi taconeo, el único que rompía el silencio. Los charcos se evaporaban al sentir mi mirada de fuego. Sí, hoy tengo la autoestima demasiado alta, pero ¿sabes la satisfacción que he sentido al mirarme en un charquito y ver el reflejo de una mujer segura de sí misma? Ha sido un momento que no tiene precio. Algunos de los pocos jóvenes que salían de sus casas me han mirado y más de uno, incluso piropeado. Casi casi he podido leer sus mentes, sé que me han observado hasta que he doblado la calle, no se han podido resistir a mi penetrante mirada. Sí, hoy me he sentido deseada, fuerte, atractiva, hacía mucho, pero que mucho tiempo, que no experimentaba todo esto. Si tú lo hubieras observado te habrías sentido muy celoso, créeme. Pero se siente, has perdido la oportunidad de tenerme sola para ti.


Sí, hoy voy pisando fuerte otra vez y nadie va a conseguir quebrantar mi sonrisa de nuevo. Solo te puedo decir una cosa: TIEMBLA. 



sábado, 29 de enero de 2011

Escapar de ti



Otoño marchito,
sin ganas
tiempo infinito
para pensar en tus trampas.

No me miras
ni te atreves,
en mi presencia no respiras
porque si no mueres.

Cuánta indecencia
presenta tu alma
y tu gran indiferencia
aparenta calma.

Una calma inexistente
porque por dentro
en tu espaciosa mente
escondes algo siniestro.

No arrepentirte
es inhumano,
¿cómo debes sentirte?
como un extraño.

Todo el daño causado
me hace incapaz,
tu orgullo me ha dañado
y ahora quiero vivir en paz.

Me quiero alejar
escapar de ti
poder caminar
vivir sin ti.

Yo no quiero borrar
y tampoco olvidar,
solo quiero libertad
para poderme marchar.











No hay corazones de repuesto

 
Después de todos estos meses reflexionando, día tras día, he llegado a una conclusión: ¡AL CUERNO LOS PROBLEMAS!
 

Hasta el infinito y más allá estaba de todas las chorradas que se me pasaban por la cabeza. Hoy he decidido que voy a vivir al margen de ti. Si algún día te da la gana hacerme caso o decirme algo que merezca la pena serás bienvenido, pero hoy paso de T O D O. Creo en segundas oportunidades, pero me he planteado una cuestión, si algo tiene que volver a surgir surgirá, y si no tiene que surgir no surgirá. De los millones de personas que hay en este mundo alguien merecerá la pena, digo yo. Si hay alguien capaz de aguantarte a ti, ¡tiene que haber tropecientas personas que me aguanten a mi! Ya no me importa nada en lo que a ti se refiere. 

 Anoche, mientras escuchaba música con los ojos cerrados, derramé la última lágrima y seguidamente una sonrisa iluminó mi cara. Me prometí "se acabaron los malos ratos". Ignórame como has hecho hasta ahora, haz como que nunca pasó nada. Yo no tengo ningún cargo de conciencia, sin embargo tú sí. Si algún día te atreves a mirarme a los ojos y contarme toda la verdad la recibiré con los brazos abiertos, mientras tanto, continúa así si te da la gana. Finge que te resbala que no te hable, pero sé perfectamente que odias esta situación y que me sigues queriendo. Lo sé, lo puedo ver en la forma en la que "fugazmente" me miras. Sigue actuando como un niño pequeño, sigue construyendo una muralla a tu alrededor. Aquí pasa una cosa, tu vida está estancada desde que me dejaste y no sabes por donde salir. 

Ya no te miras igual, finges ser lo que no eres, intentas ser el que eras antes pero no lo consigues. Si no sales de ahí es porque no quieres, pero una cosa te digo, sigue estancado, parece que te gusta, pero a mí no me vas a estancar. Hay bolígrafos de repuesto, ruedas de repuesto, bombillas de repuesto... pero en esta vida NO HAY CORAZONES DE REPUESTO, y el mío ha decido dejar de sentir por ti. Si consigues salir avísame, pero ahora la que debe seguir soy yo. Hoy, la felicidad está de mi lado. 



 "Caer está permitido, levantarse es obligatorio"

viernes, 28 de enero de 2011

A mi abuelo

Aquel brillo de ojos
que nunca pude ver.
Aquella sonrisa
que solo en foto pude contemplar.
Aquella voz
que nunca pude oír.

Aquella risa

que sueño poder escuchar.
Aquel padre
que apenas pudo criar.
Aquel abuelo
que a sus nietos ni una nana pudo cantar.

Tú y especialmente tú

tienes un rinconcito en mi corazón
y con un gran baúl
hecho de añoranza y amor
que en una vida mejor
de momentos juntos podremos llenar.

De tu nieta, QUE TE QUIERE. 

 

¿Por qué dejaste de luchar?

Querido luchador; La semilla que con tanto amor cultivaste dio sus frutos. Qué joven llegó la primavera a nuestras vidas... ¡Y qué felices fuimos! Con el nacimiento de las flores despertamos un nuevo sentimiento. Aquella ilusión fue creciendo en nuestro interior y hundimos con fuerza nuestras raíces en tierra. Fuimos a contracorriente, luchamos contra viento y marea. Pero nada nos pudo separar ni derrumbar, pues el sentimiento entre nosotros era mucho más fuerte que cualquier obstáculo.

Querido luchador; ¡qué bello fue todo! Nos amamos hasta que el frío pasó y llegó el sofocante calor a la ciudad. El sol brilló durante mucho tiempo... pero todo se fue tornando seco y embarcamos en un período sin sentido. En un hoy no estás y yo mañana tampoco. Como un rayo te escabulliste de aquí, por algo dicen que las tormentas de verano son las peores. Solo truenos y más truenos...

Querido luchador; ¿Acaso no era yo tu objetivo? ¿Conquistar mi corazón no era tu meta más ansiada? ¿Por qué dejaste de luchar cuando más hacía falta? ¿Dónde dejaste tu valentía? ¿Por qué viste todo tan oscuro en vez de mirar al frente e imaginar aquel futuro con el que siempre soñamos? ¿Por qué buscaste otro jardín donde sembrar tus ilusiones? ¿Por qué dejaste marchitar a esta flor, querido luchador? ¿Por qué optaste por el sendero del olvido?

Querido luchador; Hoy las hojas caen de los árboles, secas y marrones. Los pétalos de las flores caen nostálgicos al suelo. Maldito otoño... Pronto la escarcha congelará nuestros corazones y dará paso al resentimiento. La nieve cubrirá nuestros recuerdos. Querido luchador, por favor, no dejes que llegue el invierno...

Mi querido luchador, ¿POR QUÉ DEJASTE DE LUCHAR?



jueves, 27 de enero de 2011

Nunca digas siempre

Tu princesa
dulce caramelo
de tu corazón presa
utilizaste buen camelo.

Niña de tus ojos
siempre sonriente
de olvidarte muy lejos
contigo resplandeciente.

Tuyo era
mi deseo infinito
para ti entera
amor estaba escrito.

Razón para vivir
siempre junto a ti
no me voy a ir
te lo prometí.

Te amaré siempre
decías muy seguro
te querré siempre
yo te lo juro.

Me hiciste volar
pude soñar
pero forzosamente
tuve que aterrizar.

Todas tus promesas
fueron a la basura
volaron como cometas
en una noche oscura.

No sé qué pasó
no sé qué hiciste
pero mi corazón
ahora está triste.

Me duele decirlo
duele lo que tengo en mente
pero no vuelvas a repetirlo
nunca digas siempre.

 

Se está haciendo tarde

Como puede ser que justamente ahora, que todo sentimiento comenzaba a oxidarse, en un momento de lucidez hayas vuelto a plantearte mi corazón como parte de ti. Esperé mucho tiempo tus caricias, tus palabras... pero nunca llegaron. Esperé una eternidad tu regreso, esperé ver algo en tu mirada que me recordara tu amor hacia mí... pero nunca descubrí nada. Esperé siempre, en soledad, con miles de lágrimas como compañía... y no volviste junto a mí.

Ahora que mi mundo comenzaba a sonreír, ahora que parecía volver todo a la normalidad de antes, tuviste que volver por mí. A buenas horas se te ha ocurrido arrepentirte. A buenas horas quieres venir a besarme. A buenas horas quieres volver a mi vida...

Comienzan otra vez los recuerdos a media noche, los despertares de madrugada, las vueltas en la cama, los sentimientos escondidos, las melodías que trasladan el corazón a antiguas situaciones... todo resurge de nuevo.

Sin embargo, se está haciendo tarde para todo. Tarde para quererte como antes. Tarde para soñar contigo. Tarde para confiar en ti. Dame razones para hacerlo, dame razones y haré lo que sea por recuperar cada sonrisa, para secar las lágrimas, para olvidar el daño, para amarte tanto como antes...

Si pretendes hacer algo, si pretendes derrumbar los muros de mi castillo y encontrar mi tesoro, si pretendes recuperar lo perdido, si pretendes hacerme creer que puedo ser feliz junto a ti, si pretendes hacerme volar... date mucha prisa, corre, acelera... porque se está haciendo muy tarde.


miércoles, 26 de enero de 2011

Porque juntas somos invencibles

Me descubre con solo mirarme,
mis problemas se alejan con solo abrazarme,
sus palabras resuenan para consolarme
y su tranquila sonrisa asoma para calmarme.

Esa complicidad que no tengo con nadie,
el saber que si yo caigo
ella caerá conmigo y nos levantaremos juntas...
y que eso habrá sido tan solo un pequeño bache.
Todo esto es fruto de años y años juntas.

Travesuras realizadas,
castigos comunes,
regalos entregados,
momentos vividos,
secretos compartidos..

El saber que hay algo que jamás nos van a arrebatar:
Nuestra amistad, porque juntas, somos invencibles.







Las lágrimas de la ventana

Se ha vuelto a hacer de noche y la ciudad vuelve a ser un gran transatlántico lleno de luces y pasajeros. Mirar a través de la ventana se me antoja triste. No se ve nada, están todas las ventanas empañadas, parece que estuvieran llorando mientras el vapor condensado va deslizándose sobre ellas. Mientras las ventanas derraman lágrimas ante mí, comienzan a pasar infinidad de recuerdos.

Recordar hermosas tardes de primavera haciendo nuestras las calles. Recordar atardeceres en bancos de lugares insospechados. Recordar el roce de unos labios aislando al alma del resto del mundo. Recordar cómo explotar una nube con una sola mirada. Recordar las infinitas formas en las que se puede conseguir calor en una tarde fría. Recordar una forma de sonreír tan especial que entran ganas de echar a volar.

El secreto se esconde en la palabra recordar. Y es así, recordar significa que nunca habrá nada que sea equiparable, porque nuestro corazón se quedó tan maravillado que jamás podrá olvidar. Ha situado cada uno de esos momentos en una pequeña película mental que podrá salir a la luz siempre que quiera, porque serán imborrables.

Podremos lamentar no haber murmurado un te amo a tiempo. Podremos volver a echar de menos. Podremos sonreír de nuevo recordando la estupidez de nuestros actos. Podremos volver a sobresaltarnos con aquel dolor tan inmenso. Podremos vibrar de nuevo con aquellas preciosas palabras. Ahí se quedarán los recuerdos, en un rinconcito del corazón para revivirlos en cualquier momento.

Por muy duro que sea y aunque no queramos saber nada de ellos, en algún momento u otro volverán a resurgir. Forman parte de nosotros, de nuestra vida, y jamás podrán ser borrados. De vez en cuando está bien abrir el libro de la memoria y recordar nuestro paso por la vida. Al fin y al cabo, nuestra mente es un pequeño diario, nuestro corazón una pluma y nosotros el tintero. Entre los tres escribimos nuestras vivencias y las guardamos bajo llave de forma que nadie, solamente nosotros, podremos acceder a ellas.

La mente y el corazón no siempre están de acuerdo. A veces el corazón quiere meter la llave en el candado para recordar, pero la mente dice que no debería hacerlo. Cuando el corazón se sale con la suya, acaban pasando cosas como la de esta noche: Las ventanas no son las únicas que están llorando.

Después de unos momentos, que se hicieron interminables, las ventanas dejaron de derramar lágrimas. Parecían querer decirme: "acércate, sécate las lágrimas como nosotras y asómate. El mundo  es demasiado bonito como para seguir llorando. Recuerda siempre que quieras y siéntelo, pero recuerda también que la vida es corta y tu ya has perdido demasiado tiempo lamentando."







martes, 25 de enero de 2011

Tan solo nos queda la luna

¿Recuerdas aquello que me dijiste
antes de marcharte?
"Cuando mires a las estrellas
acuérdate de mi
porque en cada una de ellas
hay un beso para ti..."

Hoy el firmamento se ha nublado
y no hay un solo lucero
que en este cielo
me recuerde que estás a mi lado.
Te echo de menos, muchísimo
aunque tú ya no sientas lo mismo.

Me gusta imaginar que por las noches
sigues mirando las estrellas
como hago yo aunque no estés.
Intento sentir tus besos
a través del aire
aunque ya no los mandes.

Hoy estoy más cerca de la luna que de ti.
Solo conservo la luna junto a mi,
así lo has querido tú...
Pero me alegra saber que ella
cuando cae el sol,
te alumbra como lo haría yo.
Ahora, tan solo nos queda la luna...



Amor idiota

La verdad es que no lo quería ver... pero en el fondo sabía que había otra. Sabía que no te podías haber olvidado de mi tan fácilmente, que otros ojos nuevos habían conseguido cautivarte...

Algún día regresarás aquí, y aunque sigamos en contacto, te preguntarás por qué ya nada es como antes, por qué soy tan fría contigo. ¿En serio hará falta que te lo diga? Si cada vez que hablo contigo, mis expresiones se quedan vacías por el miedo a decirte una vez más, por inercia, "te quiero".


Tampoco quiero pensar en verte de nuevo, porque lo haré... y de hecho tengo unas ganas inmensas de contemplar la verdad en tus ojos, de poder buscar por mi misma la verdad. Aunque sea una bobada, quiero que mi corazón se de cuenta de una vez de que tu ya no me quieres. Quiero buscar ese brillo en tus ojos, en tu forma de mirarme, aunque sepa que ya no lo voy a encontrar...


Y sí, quiero sufrir, pero quiero sufrir del todo, para que se pase cuanto antes... y para ello tengo que verte.

Por si la distancia hubiera sido poco, por si tus palabras no me hubieran dañado, ahora tengo un motivo más para llorar, aunque ya lo supiera sin que nadie me lo hubiera dicho... Vulgarmente, lo llamo AMOR IDIOTA "TÚ POR ÉL Y ÉL POR OTRA".

Sólo te pido una cosa, ahora que volvemos a hablar, ahora que por lo menos se ha acabado el silencio y tengo tus palabras, prométeme que nunca olvidarás lo que vivimos, mis abrazos, mis besos... porque yo nunca olvidaré los tuyos, aunque jamás vuelva a tenerlos para mí. 


 

lunes, 24 de enero de 2011

Oscuridad

En el silencio de la noche
no dejo de preguntarme
si alguna vez paso por tu mente
si no has dejado de amarme.

Ya no espero a que se vaya la luz

para así poder soñar contigo
y despierta vuelvo a sentir
que sigues siendo mi abrigo.

Los recuerdos me invaden

y con nostalgia los revivo
una y otra vez
hasta que los sueños, se los llevan consigo.

Pero esto ya es habitual

en esta continua soledad
a la que no puedo ocultar
mi corazón sumido en una gran oscuridad.

 

Romper el corazón

Todos hemos oído alguna vez aquello de "romper el corazón" ¿verdad? y nos suena a telenovela o película. Pero no, esto es algo tan real como la vida misma, aunque no te lo imaginas hasta que lo vives.
Si no has vivido una situación como esta... no te la recomiendo, no debería de ser una de las metas de tu vida.
Si reflexionamos sobre la persona que "lo ha roto" pues la verdad es que no te puedo decir mucho, porque (no es por echarme flores) creo que nunca he hecho algo así en la vida. ¿Se sentirá eufórico? ¿libre? ¿o bien, angustiado y con mal sabor de boca? Ni idea.

Pero yo te voy a hablar desde mi experiencia, porque a mi, ME HAN ROTO EL CORAZÓN.

Si pensamos en la frase literalmente, si a una persona se le rompe el corazón,¡se muere! Pues así me siento yo... sin vida, sin ganas de hacer nada, sin ilusión... mis ojos han perdido todo el brillo que tenían y sonrío en ciertas ocasiones solamente por no parecer antipática...
Esa persona, que tan especial fue para mi en su día y que lo sigue siendo, porque no me la he podido quitar de la cabeza aún, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, ha sido verdaderamente cruel y me ha hecho sentir que no valgo nada, que soy débil...

Pero por lo menos hay una pequeña chispa que me hace seguir teniendo las ganas de vivir. Tengo una meta, y es volver a ser FELIZ. Convencerme de que no necesito a esa persona a mi lado para conseguirlo, porque tengo GRANDES AMIGOS que me están ayudando, porque valgo muchísimo más de lo que esa persona me hizo sentir. Saber que debo de cuidarme, porque siempre habrá nuevas personas deseando conocerme, y sobre todo SONREÍR, porque esa es una de las cosas más bonitas y transparentes del ser humano y una de las causas por las que alguien puede enamorarse de ti.

Esa persona no supo apreciarme como yo era y si esto ha acabado así, es porque no me merecía. Así que, si en un futuro te encuentras en la misma situación que yo, debes saber que la vida sigue y que, a lo mejor en la otra punta del mundo o simplemente en la mismísima esquina de tu calle hay alguien deseando enamorarse de ti.

¡Ánimo, sé feliz! y ante todo... ¡SONRÍE! 


 


sábado, 22 de enero de 2011

Soñando...

Sueño que vuelvo a ver tus ojos marrones.
Sueño que vuelves a acariciar mis caderas.
Sueño que vuelvo a tocar tu pelo.
Sueño que vuelves a cogerme la mano.
Sueño que vuelvo a besar tu cuello.
Sueño que vuelves a perderte en mis ojos.

Sueño que vuelvo a reírme con tus tonterías.
Sueño que vuelves a quedarte boquiabierto ante mi.
Sueño que vuelvo a ser inmortal junto a ti.
Sueño que vuelves a rozar mis labios.
Sueño que vuelvo a derretirme con tu sonrisa.
Sueño que vuelves a darme tu apoyo.

Sueño que mi pelo vuelve a erizarse al sentir tu aliento.
Sueño que vuelves a abrazarme.
Sueño que mi corazón vuelve a sobresaltarse al oírte.
Sueño que vuelves a transportarme al cielo.
Sueño que vuelvo a ser tu princesa.
Sueño que vuelves a decirme te quiero
Pero al fin y al cabo, ¿soñar es gratis no?
Pues sigamos soñando...





Buscando lo imposible


Busco a ciegas una flor
que nunca llegue a marchitar.
Busco un río
que no desemboque en un mar.

Busco un niño
que no sepa sonreír.
Busco un ser vivo
que nunca llegue a vivir.

Busco una novela
sin páginas que leer.
Busco un árbol perenne
para sus hojas ver caer.

Busco tus ojos
en un espejo al mirar.
Busco alguien
que te pueda reemplazar.
 
 




 

viernes, 21 de enero de 2011

La vida

La vida dura lo mismo que un soplo de viento. A veces viene en forma de huracanes y vendavales, cargada de emociones y catástrofes. Pero otras aparece tan bella y suave como la brisa del mar.

La vida no son un puñado de células, la vida son sentimientos, emociones, acciones, personas... La vida son un conjunto de contradicciones. Alegrías y tristezas, enfados y reconciliaciones, vida y muerte. La vida son sonrisas y lágrimas. La vida es pasional, la vida significa amar. La vida es equivocarse y perdonar. La vida es vivir y dar vida. La vida es tan simple y a su vez tan amplia y compleja...


¿Quién no ha cometido errores alguna vez? En eso consiste la vida, en fallar y caer. Llorar y pasarlo mal para luego levantar y vivir cada día como si fuera el último. La vida es disfrutar. Disfrutar de la naturaleza, disfrutar de los demás. La vida es apreciar cada gota de agua de un río cristalino, apreciar cada rayo de sol que ofrece calor en la mañana, apreciar la sensación de comodidad de unas sábanas bien planchadas y colocadas en una noche de invierno, apreciar el olor de una flor.


La vida es sentir en cada poro de tu piel el amor. La vida es intensidad. La vida es impulsividad. La vida es besar unos labios por la necesidad de querer, de amar y sentirse amado. La vida es sentir y soñar. La vida es imaginar. La vida es correr y saltar. La vida es saber parar y reflexionar. La vida es marcar un objetivo y llegar. La vida es reír y llorar. La vida es intentar tocar el cielo con un solo dedo. La vida es una montaña que hay que escalar. La vida son todas las piedras con las que hay que tropezar. La vida es purificar, desprenderse de la suciedad.


La vida es un abrazo que parece eterno. La vida es creer. La vida es ir más allá de lo real. La vida es buscar la verdad. La vida es cantar, la vida es agradecer. La vida es sentir soledad para luego sentirte acompañado. La vida es sabiduría, es conocer, investigar. La vida es un derecho que nadie puede arrebatar. La vida significa enseñar y aprender. La vida no es llegar y tener todo hecho, la vida es planificar y sentirse derrotado. La vida es conseguir y sentirse satisfecho. La vida es trabajar. La vida es sacrificar. La vida es compartir con los demás.


La vida es todo esto y mucho más. Disfrútala, porque aunque a veces no lo creas, MERECE LA PENA VIVIR. 

 

jueves, 20 de enero de 2011

Juventud

Es hora de aprender, defender, creer y atrever.
Es hora de vivir, reír, sentir y mentir.
Es hora de estallar, protestar, perdonar y crear.

Es hora de correr, caer, desparecer y entender.
Es hora de sonreír, influir, discutir y elegir.
Es hora de amar, llorar, confiar y volar.

Es hora de exceder, establecer, perder y prometer.
Es hora de salir, sufrir, perseguir y lucir.
Es hora de estudiar, admirar, cantar y soñar.

Es hora de crecer, embellecer, escoger y emprender.
Es hora de distinguir, herir, decir y abrir.
Es hora de abandonar, fallar, madurar y aconsejar.

Es hora de cometer locuras.
Es hora de olvidar ilusiones rotas.
Es hora de coger las botas.

Es hora de emprender el camino.
Es hora de crear un destino.
Es hora de construir nuestro reino.

Es hora de sentirse joven.
Es hora de coger por el mango la sartén.
Es hora de coger el tren.
                                                                                                                                                                              




En una noche de verano.

Sucedió un día normal y corriente de agosto. Anochecía. Me alejé del paseo marítimo y me dispuse a entablar conversación con las olas. Quedaban tan solo un par de segundos para que la ardiente bola de fuego desapareciera detrás de la línea del horizonte, en el punto exacto donde se encontraba aquel velero.

Como un saludo enviado por la luna, la brisa del mar hizo sacudir dulcemente mi vestido y acarició mi pelo. Hechizada por el susurro de las olas, me descalcé los pies y sentí cada granito de arena bajo mis dedos. Me acerqué a la orilla y la salada espuma marina, sumergió mis pies en el mar. En ese momento, me sentí la persona más afortunada del mundo al poder disfrutar de tales sensaciones.

Con la gélida agua marina me acordé de ti. Segundos más tarde, rompí a llorar. Entonces, me di cuenta de que algo no iba bien... y entendí que jamás podría compartir estas sensaciones contigo. Jamás caminaríamos con las manos enlazadas a orillas del mediterráneo. Jamás dibujaríamos un corazón en la arena con nuestras iniciales. Jamás nos juraríamos amor eterno con las olas como testigo. Jamás oiríamos los susurros del mar como fondo durante nuestras risas. Jamás nos daríamos un beso de sabor salado. Jamás nos rebozaríamos por la arena en un arrebato de pasión. Jamás nos bañaríamos en una noche como la de hoy, abrazados bajo las aguas.

En ese momento, las olas me dieron una gran lección. Descubrí algo de lo que nunca me había percatado: Las olas chocaban contra el acantilado, y se deshacían a sus pies. Sin embargo, en cuestión de segundos, se recomponían y volvían a chocar con más fuerza todavía, puliendo las paredes de la roca. Abrí los ojos como nunca, y descubrí que así iba a tener que comportarme yo los meses siguientes si quería mantenerme a flote...

Esa noche, se ahogaron todos mis sueños y mis fantasías. Se ahogaron todos los recuerdos, todo el amor, todas las sonrisas y todos los besos... La marea absorbió todo, incluido tu recuerdo, y los arrastró al fondo del mar. En esa bonita noche de verano, mis lágrimas se fundieron con el mar en un largo y eterno beso de melancolía.