"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

domingo, 30 de enero de 2011

Aquí estoy yo: TIEMBLA

Diecinueve de noviembre de 2010. Un simple viernes para muchos. Calles prácticamente vacías, pues los jóvenes se encuentran estudiando en sus casas dado que es época de exámenes. Es un día muy poco apetecible: Llueve, el pelo se encrespa por la humedad y a las seis de la tarde ya es de noche. Tan solo los edificios, las palomas, las farolas y los pocos transeúntes que caminaban por estas tierras castellanas han sido testigos, en la ignorancia, de mi transformación.

Hemos vuelto a vernos, pero hoy ha sido distinto, ya no se ha disparado mi corazón al mirarte. Lo siento chato, pero no me mereces. Mírame si quieres y arrepiéntete, sufre como lo he hecho yo. Hoy, soy otra mujer. Una mujer atractiva con un vestido de punto y un cinto negro ceñido a la estrecha cintura, leggins ajustados para marcar las curvas de las piernas y botas negras hasta las rodillas. Abrigo rojo pasión y una melena castaña ondeada por el viento. Raya de ojos color negro carbón, resaltando un iris color cielo. Sí, esa soy yo. Las baldosas de la calle temblaban con el sonido de mi taconeo, el único que rompía el silencio. Los charcos se evaporaban al sentir mi mirada de fuego. Sí, hoy tengo la autoestima demasiado alta, pero ¿sabes la satisfacción que he sentido al mirarme en un charquito y ver el reflejo de una mujer segura de sí misma? Ha sido un momento que no tiene precio. Algunos de los pocos jóvenes que salían de sus casas me han mirado y más de uno, incluso piropeado. Casi casi he podido leer sus mentes, sé que me han observado hasta que he doblado la calle, no se han podido resistir a mi penetrante mirada. Sí, hoy me he sentido deseada, fuerte, atractiva, hacía mucho, pero que mucho tiempo, que no experimentaba todo esto. Si tú lo hubieras observado te habrías sentido muy celoso, créeme. Pero se siente, has perdido la oportunidad de tenerme sola para ti.


Sí, hoy voy pisando fuerte otra vez y nadie va a conseguir quebrantar mi sonrisa de nuevo. Solo te puedo decir una cosa: TIEMBLA. 



4 comentarios:

(`*•.¸ •๋● Àńĭ •๋●¸.•*´) dijo...

Hola Magdalena
Muy bueno, especialmente lo ultimo
"Sí, hoy voy pisando fuerte otra vez y nadie va a conseguir quebrantar mi sonrisa de nuevo. Solo te puedo decir una cosa: TIEMBLA."

Ojala pudiera hacer que alguien pensara asi xD

Saludos!!

Magdalena dijo...

Muchísimas gracias Ani.

De vez en cuando está bien que uno mismo se levante el ánimo, sobre todo cuando se ha pasado mal. Siempre llega un momento en que piensas "¡pero qué narices, aquí estoy yo, y nadie me pisa!"

Un beso.

Marco Ramírez dijo...

Hola.

Bellísima narración, me encantó la descripción de lo que usabas ;) y no creo que sólo se hayan perdido en tu mirada, sino en todo tu cuerpo (espero no lo tomes a mal).

En ocasiones somos muy tontos y no sabemos apreciar ni valorar a la persona que tenemos al lado y cuando lo notamos es demasiado tarde.

Me encantó tu escrito.

Saludos.

Magdalena dijo...

Muchas gracias Marco. Sí, desgraciadamente así suele ocurrir... solo te das cuenta de lo que tienes cuando lo has perdido.