"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

jueves, 31 de marzo de 2011

Jamás volviste con ella

Cada noche pensaba en ti. Tumbada en su cama ella abrazaba su osito de peluche e imaginaba que eras tú. Se asomaba a la ventana y buscaba las estrellas más brillantes del cielo. A la más bella le lanzaba un beso, cada día más profundo, y pedía a la luna que le llevara donde estabas tú. Ella soñaba todos los días contigo, con tu regreso, y despertaba en medio de la noche llorando tu ausencia. Rogaba a Dios cada segundo que el tiempo avanzara más rápido para volver a verte. En la arena del mar escribía su nombre junto al tuyo y miraba el corazón hasta que las olas lo borraban. Imaginaba la brisa del mar como cálidas caricias enviadas por ti. Poco a poco fue construyendo su mundo para que estuviera preparado cuando tu regresaras.

Pero tú nunca volviste junto a ella, encontraste otra mejor. Mientras tú besabas a otra, ella te esperaba, tal y como te prometió. Mientras tú la olvidabas, ella recordaba cada momento que vivisteis juntos. Mientras tú amabas a otra, ella lloraba esperando que volvieras pronto.

Tú destruiste su mundo sin piedad y lo dejaste en ruinas. Ahogaste su corazón en un pozo sin fondo. Ella te imaginaba con otra y moría agónicamente en su juventud. Ella se comía la cabeza intentando encontrar una sola cosa que justificara tu abandono. ¿Qué fue lo que no te dio? Si en realidad te regaló todo su ser... ¿Qué falló?

Tú fuiste el que desestabilizó el suelo donde ella pisaba. Tú tiraste su corazón a un vertedero. Tú eres el culpable y solo tú, porque jamás volviste con ella.


viernes, 25 de marzo de 2011

Te echo de menos amiga


Echo de menos tocar tus rizos
y tener tus abrazos como refuerzos.

Echo de menos llamarte miedica
porque me encanta cómo te picas.

Echo de menos hablar contigo
y hacerlo como burla en código.

Echo de menos escuchar tu voz
cuando a mi corazón le dan una coz.

Echo de menos cuando de estresas
y por poco vuelan cabezas.

Echo de menos pasarme horas al teléfono contigo
no hacerlo es como un gran castigo.

Echo de menos que me cuentes cotilleos
pasando momentos divetidos.

Echo de menos despotricar contra vida
al sentirnos incomprendidas.

Echo de menos tus pérdidas de equilibrio
y ver tus miradas hacia a mi de odio.

Echo de menos admirar tu cara de asco
cuando como queso y piensas "es estiércol".

Echo de menos nuestras bobadas
y estallar a carcajadas.

Echo de menos tus risas
siempre tan contagiosas.

Echo de menos verte cada día
y decir orgullosa "ELLA ES AMIGA MÍA".


TE QUIERO MUCHÍSIMO

sábado, 12 de marzo de 2011

El final tiene tu nombre


Mi mundo es una hecatombe
en tus besos tuvo lugar el inicio
en tu mirada el maleficio
y el final tiene tu nombre.

Rodeada de una gris atmósfera
coloreada por tus labios
construíste los andamios
de mi amor, que tuyo era.

Como una botella en el mar
arrastrada por el oleaje
descubriste el gran mensaje
que yo te fui a dejar.

Sucedió la gran explosión
con la fuerza del amor
que llenó de magia y color
esta nuestra dulce misión.

Llévame a cualquier otra parte
solo quiero estar contigo
que no tenga fin tu vida conmigo
súbeme hasta Marte.

Con tus labios rásgame el pecho
acaríciame con fuerza el alma
hazme cosquillas con una pluma
yo seré tu dulce capricho.

Convénceme de que eres mi hombre
con la luz del día quiéreme
durante las noches ámame
y que el final tenga tu nombre.
 


 

Flores de papel

A veces, quien menos te lo esperas pasa por tu vida y con un simple gesto te deja huella. No esperaba encontrarte, ni siquiera me había fijado en ti nunca... y eso que nos vemos todos los días. Me he pasado meses enteros rehuyéndote porque no quería saber nada de ti, pero ahora lo sé, sé que has sido necesario para mi vida y doy gracias al cielo por haberte conocido.

Me alegro muchísimo de que cada mañana te escabulleras por los pasillos antes de que yo llegara a clase y me dejaras una bonita flor en el pupitre. Una flor de papel, hecha por ti. El primer día me quedé anonadada, nunca me había pasado algo así... y creo que es de lo más bonito que me han hecho en mi vida, es una bella forma de atraer la atención de alguien que te interesa. Sigues sin gustarme, como ya te dije un día, pero me has hecho abrir los ojos. Me has despertado.

Me has hecho ver que en verdad hay gente que sigue deseando conocerme, que se fija en mí... Probablemente lo que tú sientas sea simple atracción física pero para mí tus flores han sido mucho más que un regalo. Tus flores, aunque no estuvieran ligadas a la persona que yo quería, han significado para mí aire fresco... el aire fresco que se siente cuando se abre un ventana después de haber estado encerrado.

Vivía encerrada en mi misma, pensando en mis desgracias y tus flores me han hecho ver la luz. No tengo la suficiente confianza contigo como para contarte mi historia y decirte lo que me has hecho sentir, pero sin lugar a dudas mis "gracias" se han quedado muy muy cortos para agradecértelo. Porque cada pétalo y cada doblez han significado segundos de tu tiempo por y para mí. Quiero que sepas que tus flores nunca serán tiradas a la basura, dado que han sido la señal necesaria para darme cuenta de que la magia sigue existiendo en el mundo.

Puede que nuestra relación se haya acabado con aquel "no" que te respondí, pero cada vez que me cruzo contigo por el pasillo o huelo las flores perfumadas, recuerdo la gran lección de vida que me has dado. Aunque todo esto para ti se quede en "la chica que me dio calabazas" yo siempre te recordaré como "el chico que me devolvió la felicidad".

Os deseo a todos, de corazón, que alguna vez recibáis vuestras propias flores de papel y que os invada su alegre fragancia de la vida.

 



GRACIAS POR DEVOLVERME TODO LO QUE HABÍA PERDIDO.

lunes, 7 de marzo de 2011

Sueño de un cielo enamorado II

Todo comenzó con un amor adolescente, plagado de sueños y esperanzas. El beso de aquella noche, en la famosa discoteca de la ciudad, selló su amor para siempre. Han pasado ya diez años desde que rozaron por primera vez sus labios, sin embargo, la historia parece repetirse, solo que ahora, la que desciende las escaleras es ella.

Él la espera un poco más lejos, al final de la larga alfombra roja por la que ella caminará hasta reunirse con él. Se vuelven a cruzar sus miradas, como en aquella primera vez, y el recuerdo vaga por sus cabezas, imborrable. "Está preciosa" piensa él. Su largo vestido blanco tapa su bello cuerpo, marcando sus curvas, haciéndolas más deseables aún. El vestido deja al descubierto sus bronceados hombros, aquellos que él tantas noches besó. Su rubio cabello cae hasta la mitad de la espalda, con unos tirabuzones dignos de admiración. Él sabe que son suaves, verdaderamente suaves... ¡cuántas noches se perdió acariciando su pelo mientras ella dormía! Y su olor, aquel olor a frambuesa, dulce, apetecible...

Ella camina lentamente, es el día más feliz de su vida. Por fin se cumplirá lo que tantas veces pidió a las estrellas, lo que toda niña desea poder realizar... Si todos los presentes no supieran exactamente de quien se trata, estarían pensando que lo que camina ante ellos es un bello ángel caído del cielo. Solo los más observadores se darían cuenta de la conexión que hay entre sus miradas, nunca hubo tanta emoción reflejada en sus rostros...

Ella llega al fin junto a él y siente un leve mareo... no puede ser cierto, debe de estar soñando... Él toma su mano cariñosamente y posa sus dulces labios en ellas, saboreando el perfume a frambuesa que sabe que encontrará en cada poro de su piel. Ella siente un ligero escalofrío, sin embargo, es el más agradable que nunca ha sentido, de hecho, le aporta la seguridad que necesita para subir el último escalón que la lleva hacia el altar.

La ceremonia transcurre entre sonrisas, guiños, apretones de manos, risitas nerviosas, susurros y miles, millones de miradas. Solo queda un paso, y la eternidad será suya.

 - Sí, quiero - dice él con firmeza.
 - Sí, quiero - responde emocionada ella.

Promesa cumplida, como el sueño prometido. Y un beso, solo equiparable al primero surgido aquella noche, diez años atrás. Un beso que condujo una parte del alma de uno al otro. Ahora sí, fusión entre lo dos, mitad y mitad, almas que se reencuentran. Ninguno de los dos estará nunca solo, pues el alma de uno vive, juega y revolotea dentro del otro. Siempre estarán unidos.

 - Tuya - dice ella.
 - Tuyo - dice él.

Asimilan el enorme misterio que esconden sus palabras. Con aquellas dos palabras comienzan una nueva etapa en sus vidas, una etapa, que bien saben ellos que tiene principio, pero no fin.




Sueño de un cielo enamorado

Se apagaron todos los ruidos, todas las preocupaciones. El sol le alumbraba como si de un foco en un negro escenario se tratase. Sí, ahí estaba él, tan guapo, tan atractivo, como siempre. Sin embargo, lo mejor no era su presencia, no. Lo mejor era sin lugar a dudas que él solo tenía ojos para ella. Su mirada penetraba sus pupilas incesantemente. Ya no quedó ninguna duda, era a ella a quien él buscaba. Bajó los escalones de la discoteca con una elegancia inigualable y se fue acercando a ella poco a poco. Sorteando las diversas personas del establecimiento por fin llegó junto a ella.

Alzó su mano derecha y realizó una tierna caricia sobre su pómulo izquierdo. Su respiración se volvió cada vez más entrecortada, quería volar... Esa era la sensación, se sentía flotar... La música comenzó a sonar, lenta, angelical... Él colocó su mano libre en la cintura de ella y se acercaron lentamente y al son de la melodía se dejaron llevar. Ella apoyó su barbilla en el hombro de él, pero con una delicadeza infinita él levantó la barbilla de ella de nuevo. No, ahí no. Él quería ver sus ojos, quería contemplarlos, quería sumergirse... Y sin dudarlo, segundos más tarde, la besó. Lenta, dulcemente... 

Se acabaron los pensamientos y los remordimientos por hacer lo indebido. Dentro de ellos se encendió aquella chispa que hacía tiempo que surgió. Juntos, enamorados, haciendo suyo cada segundo, cada nota de música que sonaba a su alrededor... Hoy la noche era suya, solamente suya. Separaron sus labios y unieron sus frentes, mirándose sin parpadear... Sus ojos cada vez brillaban más. Tanto tiempo planeando qué decirse... y solamente surgieron unas pocas palabras de sus labios... Acercó su boca a su oído y lo único que él logró decirla fue "quiero pasar el resto de mi vida contigo". Ella, como respuesta sonrió con una dulzura inimaginable y contestó "te quiero".

Juntos, unidos como nunca, volvieron a besarse como si fuera su única fuente de vida, alimentando un fuego que nunca jamás se extinguiría. Ahí se quedaron los dos, ajenos al mundo, avivando la llama encendida, en el cielo, justamente en el lugar donde él quería llevarla... Ni un terremoto, ni un tsunami, ni una tormenta... nada habría hecho que ellos dos se separasen... porque esa noche, era suya... y la vida se les antojaba alucinantemente maravillosa.


jueves, 3 de marzo de 2011

Brújula de mi vida

Eres vida
eres canción
creas mi sonrisa
eres una bendición.

Amor incondicional
que siempre me regalas
cariño de metal
cada día refuerzas más mis alas.

Como un paraguas
me refugias de la lluvia
como un escudo actúas
para evitarme sufrir todavía.

Me explicas con paciencia
lo que está bien y mal
y con correspondencia
me enseñas tu forma de amar.

Despertar
y contar con tu beso
crecer y madurar
para ser tu espejo.

Modelo a seguir
brújula en mi camino
me enseñas a vivir
y cual es mi destino.


Te quiero mamá, brújula de mi vida.

Cielo, mar y tierra

Pude haber escogido un camino distinto. Pude haber continuado conduciendo por mi carretera. Pude haber navegado por un mar distinto al tuyo. Pude haber tomado el vuelo que tenía un destino diferente al que tu cogiste. Pude haber montado en el tren que paraba en el andén contrario. Pude haber escalado otras montañas. Pero no lo hice.

Escogí tu camino. Tomé la desviación que me llevaba a tu carretera. Navegué por el mismo mar que tú. Cogí el avión que me llevó a tu destino. Me senté en tu mismo vagón. Escalé las montañas que tu escalaste. Todo por estar junto a tí.

Te busqué entre densos bosques y me perdí. Te busqué en carretera y sufrí miles de accidentes. Te busqué en los siete mares y naufragué. Te busqué en el cielo y caí. Te busqué en cada parada del tren y fui atropellada. Te busqué en montañas y precipicios y resbalé. Pero aún así no desistí.

Subí a los árboles más altos que puedas imaginar. Continué conduciendo llena de cicatrices. Buceé hasta la superficie y nadé hasta divisar tierra. Abrí mi paracaídas segundos antes de chocar contra el suelo. Compré otro billete y volví a subir al tren. Conseguí aferrarme a los salientes de la pared montañosa. Luché cada segundo por verte de nuevo.
 

Llegué al final de la senda y ya te habían ido a buscar. Giraste hacia otra carretera y no pude dar marcha atrás. Echaste el ancla en la isla donde yo no podía pisar. Aterrizaste en la pista de emergencia para que yo no te viera. Bajaste en la parada anterior a la que tenía prevista. Escalaste la montaña que mis pulmones no pudieron soportar. Lo planeaste todo, planeaste dejarme atrás.

Intenté recuperarte, removí cielo, mar y tierra, pero no me dejaste.