"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

sábado, 28 de enero de 2012

Me siento vacía

Todo es perfecto hasta que llega el vacío. Sí, esa palabra que tanto asusta, esa palabra que muchos asociamos a la soledad. Porque yo probablemente esté llena de todo, pero aún así sigo sintiéndome vacía. ¿Sabes por qué? Porque me faltas tú. 


Puede que suene egoísta decir que me siento sola teniendo tanta gente a mi alrededor cuando en el mundo hay gente que realmente está sola... pero es que no encuentro una forma más correcta para expresar lo que siento cuando no estoy contigo. He vivido días tan llenos de todo, tan llenos de ti... que tanto tiempo sin estrechar tu cuerpo con mis brazos se me hace imposible. Supongo que la expresión que más se acerca a lo que siento es esta: te echo de menos. Y tanto. Me despierto y pienso en ti, me acuesto y pienso en ti... y al final los días se resumen en eso. Una sola palabra tuya escrita a kilómetros de distancia puede hacerme botar de alegría, así que imagínate la sensación que me producen tus besos. Pero, ¿dónde quedaron los besos? Esos besos de verano, cálidos e inseguros en un principio, como aquel que tantea el terreno antes de comenzar a escalar. Esos besos fugaces que tenían miedo a ser descubiertos. Esos besos contra los que el frío no podía hacer nada. Necesito que me cojas de la mano y me lleves a aquel lugar tan maravilloso que una vez inventamos con nuestros abrazos. Necesito que me digas que tú también quieres estar a mi lado, que no aguantas más tiempo sin verme. Necesito que me digas que me echas de menos. Sin ti todo es difícil, encuentro precipicios en todas las esquinas porque mi fuerza está a medias, la otra mitad se fue contigo. Te pedí que entendieras y lo hiciste. Te pedí distancia y me la diste. Te pedí más amistad que amor y lo respetaste. Tuve tanto miedo a decirte que te quería que por eso puede que te haya perdido. Perdóname, porque lo único que quiero es estar contigo. Perdóname por haber tenido que sentirme vacía para reclamar tus labios. 


Creo que hoy no tengo derecho a pedirte nada, tan solo a decirte esto: tu me manquessinto saudades de você, mου λείπεις, jeg savner deg, 想念你,ego te requiro, I miss you, mi manchi, te echo de menos.


miércoles, 18 de enero de 2012

ELLAS

Hoy voy a hablar de ellas, de cómo cada una, con sus defectos, sus cualidades y su personalidad hacen de mi vida un todo. De cómo una mirada puede hacerte entender tantas cosas en esos pocos segundos que hay entre parpadeo y parpadeo. De cómo una lágrima puede convertirse en una sonrisa con un simple abrazo o una palabra de ánimo. Sí, ellas llenan mi vida con sus problemas y sus enfados, porque realmente me siento afortunada al poder darles un consejo aunque no sirva de nada, porque depositan su confianza en mi de tal forma que siento que cualquier solución podría funcionar. Porque cuando las conoces no sientes ninguna brisa cálida en tu cara, ni sientes en tu corazón que lo que es el principio de una relación se convertirá en una gran amistad, sino que poco a poco, bache tras bache te van alzando una mano para que la estreches y te aferres a la vida junto a ellas. Así, tiempo después te das cuenta de que has vivido tantas cosas a su lado que no te puedes imaginar qué sería de ti sin ellas, porque no concibes un día sin reírte con una de sus tonterías, sin una llamada telefónica o un ¿y ahora qué hago? Porque las mañanas en clase serían tremendamente aburridas sin esas miradas cómplices que lo dicen todo y las tardes de los sábados tan solo serían un rato más en la semana. Y así, según transcurren los años te das cuenta de que no hay nadie más especial que ellas y que tú eres lo que eres en parte porque ellas te han corregido cuando no estabas haciendo lo correcto, porque te han enseñado a levantarte cuando ya no podías caminar y porque tan solo ellas saben cual es la palabra exacta que puede hacerte feliz.  Ellas son las que sin que yo diga nada notan que algo falla dentro de mi y también son ellas las que se ríen conmigo cuando exploto de felicidad. Ellas están presentes en los momentos más importantes de mi vida, pero no sólo físicamente, sino de corazón. Sí, realmente son ellas el impulso que a veces me hace falta para vencer la timidez y enfrentarme a la vida, y son la fuerza que necesito para ponerme en pie y seguir mi camino sin dudar, porque podré escoger el camino incorrecto y aún con ellas a mi lado perder un millón de cosas, pero a ellas jamás las perderé. Porque yo sin ellas no sería nada, porque forman parte de mi.



¿Sabéis cuál es el secreto de mi felicidad? ELLAS.