"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

lunes, 27 de febrero de 2012

Llévame allí donde la ilusión nunca muere

El momento más mágico del día, sin lugar a dudas, es aquel en el que vamos cerrando los ojos y nos alejamos de la realidad para adentrarnos en el mundo de la fantasía más real que podemos llegar a encontrar. Nos acercamos a un lugar donde no existe el tiempo y donde lo más disparatado puede parecer lo más normal del mundo. Por eso, yo sueño contigo, para mi eres casi como un imposible... uno que me quita la ilusión y me la devuelve en cuestión de días. Aunque lo más correcto sería decir directamente que tú eres mi sueño, mi irrealidad más real... mi sentimiento más puro mezclado con unas gotas de imaginación y melancolía. Quizás el soñar en mi se ha convertido en un problema, dado que yo ya llevo un tiempo haciéndolo las veinticuatro horas del día. No sé, para mi a estas alturas ya es normal pensar en ti por cualquier chorrada que se me pase por la cabeza. A veces me gustaría tener una alarma que me avisase cada vez que tú soñaras conmigo, así me haría una idea de lo que tú sientes por mi, porque estoy más perdida... Dicen que cuando piensas en alguien significa que esa persona está pensando en ti. Si eso fuera cierto entonces entendería que casi no tuvieras tiempo ni para respirar, que es lo que me pasa a mi. He llegado a un punto en que me falta tiempo y me pierdo cosas por acordarme de ti... Me encantaría que supieras todo esto, porque estoy segura de que no te haces una idea de lo necesario que te has convertido para mi en unos pocos meses, pero sé que no puedo pedirte más de lo que ahora me das... porque tú no eres un juego y si lo hago será lo que pienses. Pero no sabes lo que daría ahora mismo porque recibir un te quiero... porque ya estoy harta de soñarlo. Y es que soñar puede ser tan bueno y tan malo... pero no dejará nunca de ser mágico, porque hasta lo más imposible puede llegar a ser posible si nos dejamos llevar por ellos. Así que por favor, llévame en tus sueños... porque tú siempre vas en los míos. Así, de algún modo conseguiremos que los tuyos y los míos se crucen. Y así, quizás, una vez reconocidos no sean capaces de separarse y tú y yo al fin podamos dejar de soñar para hacer realidad todo lo que hoy en día nos parace imposible e irreal. ¿Es mucho pedir que alimentes mis sueños con unos pocos abrazos y algún que otro beso? Yo no quiero que mis sueños se agranden, porque así solo me harán más daño. Lo único que quiero es que no mueran... porque yo ya no sé soñar si no es contigo. Y si desaparecen, con ellos se irá mi ilusión y eso significará que tendré que volver a empezar y ya no sé si puedo seguir sin ti... porque cuando la ilusión muere... no hay nada que hacer. Solo te pido eso, llévame en tus sueños y no me dejes hasta el final.




domingo, 26 de febrero de 2012

Tu ausencia


Los días que no tengo tu sonrisa, por mucho que brille el sol, se nublan. Tu ausencia rodea mi entorno de un aura triste y oscura. Es mi necesidad de ti más fuerte de lo que nunca llegué a imaginar. Busco la excusa más tonta posible para tener la oportunidad de vislumbrar tu bonita sonrisa, para intentar captar tu mirada de un modo u otro y hasta que no la consigo no ceso de intentarlo, una y otra vez... Sin embargo, hay días como el de hoy, en que por más que te busco no te encuentro, y el día se queda vacío y sin sentido.

Reflexiono sobre ello y pienso que quizás es mejor así... debo ir acostumbrándome a mañanas sin tu sonrisa, mediodías sin tu mirada, tardes sin tus palabras y escapadas sin tus caricias. Debo ir acostumbrándome, en definitiva, a tu ausencia... porque será lo único que me quede de ti dentro de unos días. Quizás sea mejor ir olvidándome de tus besos, pensé en enamorarte y está claro que he fracasado. ¡Cuántas veces soñé con tu te quiero! y qué segura me siento de que nunca llegará. El palo será menos fuerte si empiezo a dejarte atrás ahora... todas las noches me prometo lo mismo y jamás cumplo mi propia promesa. Y qué tonta soy, ¿pero sabes qué? Que por mucho que lo intento no puedo olvidarlo... no puedo olvidarte, aunque sé que es lo mejor para mí.

Ayúdame a quererte o ayúdame a olvidarte, pero no me dejes a medias, ahí no, porque en este estado todo me duele más que nunca. Mientras, me aferraré al recuerdo de los días soleados, hasta que llegue el día de tu ausencia y se vuelva de nuevo gris.


jueves, 23 de febrero de 2012

El director de mi orquesta.

Es tan fácil dejarse llevar por la melodía que reina en el corazón... y precisamente es así de fácil porque tú eres el director de la orquesta. Eres tú el que pone en marcha los platillos que vibran en mi estómago cuando siento tus manos y también el que hace golpear mi corazón cual tambor.

Las melodías cada día son distintas, pueden ser alegres si te beso, agitadas si te siento o melancólicas si te echo de menos, como ocurre hoy. No pasa un solo día sin que me haga esta pregunta: ¿soy yo tu ilusión? Me lo pregunto porque de un tiempo a esta parte tú te has transformado en la mía y no sé el porqué, pero cada vez te encuentro más lejano. La vida parece una continua carrera de atletismo... uno lleva la delantera y afloja, pero no se da cuenta de que va gente detrás deseando alcanzarle y que debe darse más prisa para ser el ganador. Me acomodé a la situación, veía tan claro tu sentimiento hacia mi que pensé que nada podría ocurrir si me relajaba durante un tiempo y aclaraba mis ideas. Y la verdad es que las he aclarado, no tengo ninguna duda acerca de lo que siento por ti. Te quiero. Así de corto, así de simple, ocho letras que lo dicen todo. Y parece mentira que una vez que encuentro todos mis sentimientos tan evidentes llegues tú y dejes de decirme todas aquellas cosas que parecían hacerme volar. Quiero ser la ganadora de esta carrera, no quiero que nadie me arrebate mi puesto... porque sé que el premio es mucho más grande y honorífico que una medalla o una cantidad de dinero. El premio es tu corazón, tu persona... un honor del que ahora mismo, por prepotente, me creo indigna. Aún así lucharé para conseguirte y ser la merecedora de ese puesto.

Hace unos días, cuando me refugié entre tus brazos, aprendí que cada vez siento más adicción a ti. Quiero que haya más carnavales a los que llegues tarde, me ponga nerviosa y vengas corriendo por miedo a que yo me vaya antes. Quiero que vuelvas a pedirme un beso y que me retires el pelo de los ojos para verme mejor. Quiero que intentes invitarme a una cocacola y me cojan a mi antes el billete. Quiero sentarme a tu lado y volver a tropezarme con tus pies. Quiero que me abraces en mitad de la plaza y me protejas del frío. Una vez más quiero que me beses y que de igual a quien tengamos al lado, que solo seamos tú y yo. Quiero que vuelvas a despedirte igual, que me des dos besos en la mejilla y te diga que te has equivocado de lugar. Quiero que volvamos a doblar la esquina y no podamos despegar nuestras miradas. Quiero que en vez de decir adiós, volvamos a sonreírnos con la promesa de vernos pronto.

He aprendido que aunque a veces nos sintamos lejos el uno del otro, cuando estamos juntos no hay nada ni nadie que nos pueda separar. Y sé que con el tiempo, aprenderemos a sentirnos juntos aun estando separados. Y continuar así... seguir echándote de menos como hoy y sentirte lejano, para que cuando llegue el día de volver a vernos te sienta más cerca que nunca y nos despidamos de nuevo con la promesa de seguir. Porque como ya dije al principio, tú eres el que marca mi melodía, el que pone en alerta mis sentidos, el director de mi propia orquesta, que no utiliza ni corcheas, ni blancas, ni redondas, sino un lenguaje que solamente tú y yo somos capaces de entender.


Allí donde queda abierta una ventana

Es increíble el poder que tiene el tiempo de curarlo todo. Ya hace dos años que pasó todo y parece que fue ayer cuando mis ojos derramaban lágrimas por ti antes de ver de nuevo el amanecer. Ha llovido mucho desde entonces, pero no puedo evitar preguntarme qué habría sido de nosotros de no haber cogido tu avión aquel verano. Fui yo la que te impulsó a hacerlo, tú no querías separarte de mi pero yo te convencí diciéndote que sería una experiencia fantástica. Conocerías gente nueva, ambientes distintos... yo prometí esperarte y soñarte cada noche. Y la de vueltas que da la vida... que finalmente a pesar de no querer irte, dos meses más tarde no querías regresar. ¿La causa? Ella.

Sí, fui yo aquella maravillosa novia que te echaba de menos cada vez que miraba al cielo y veía las estelas que dejaban los aviones al pasar. Fui yo la que abrazada a tu peluche intentaba recordar lo calurosos que eran tus abrazos. Fui yo la que te compró un regalo en vacaciones y hubo de guardarlo entre la multitud de objetos olvidados de mi habitación. Fui yo la que estúpidamente se quedaba despierta por las noches divagando acerca de qué estarías haciendo como consecuencia del cambio horario entre tu situación y la mía. Pensaba que estabas tomando unos ricos cereales con leche, que estabas aprendiendo a pronunciar rascacielos en inglés o que estabas aprendiendo a tocar la guitarra... pero jamás imaginé que te estabas dedicando a conocerla a ella y que por cada vez que yo susurraba en sueños tu nombre, tú le susurrabas el suyo en su oído.

A día de hoy, creo que nadie ha conseguido hacerme llorar tanto como lo hiciste tú, porque nadie me dejó tantas cicatrices como tú. Porque lo peor de todo no fue tener que quererte con el corazón roto a distancia, sino que tuve que aprender a contener mi llanto cada vez que me encontraba con tus ojos a tu vuelta. Pero todo eso ya pasó, y los ojos tristes pasaron a ser grandes sonrisas. Hubo un tiempo en que llegué a creer que podríamos retomar la relación allí donde la dejamos, justo antes de empezar a amarnos, en el punto exacto donde la camaradería se convierte en amistad pura. Pero claro, tuvo que pasar medio año a que te dignaras a pedirme perdón y ni siquiera tuviste la agallas de decírmelo cara a cara. Algo así no se puede olvidar fácilmente y aunque yo te haya perdonado... seamos sinceros, jamás habría dado resultado ningún intento que fuera más allá de ser conocidos.

¿Qué habría sido de nosotros de haber permanecido aquí aquel verano? ¿Qué hubiera ocurrido si te hubieras arrepentido a tiempo? Eso nunca podremos saberlo. Lo que sí puedo saber es que los recuerdos anteriores a tu partida no pudieron ser más bellos y los posteriores a tu bajada del avión fueron lo más parecido a una caída en una montaña rusa sin cinturón. ¿Qué fue de ti? Solo tengo pequeñas nociones de lo que es tu vida ahora. ¿Y qué es de mi? Yo y mi vida, mi vida y yo... no puedo ser más feliz. Así que qué decirte... ahora mismo te doy las gracias por haberte comportado tan mal conmigo, porque cuando una puerta se cierra siempre se abre en algún lado una ventana.


viernes, 17 de febrero de 2012

Okupa de tu corazón

Hoy ella ha vuelto a poner ese CD y ha escuchado de nuevo aquella canción.

La dijiste que la amabas más que a nada en este mundo, la besaste por última vez y la hiciste tuya una vez más. Y como ya estaba planeado, te fuiste. Ella lo pasó mal, sentía necesidad de que volvieras a estar a su lado, de que la abrazaras de nuevo y todos sus problemas desaparecieran del mundo. Pero ella, a pesar de todo seguía junto a ti, en la distancia, su alma era la okupa de tu piel, de tu corazón. Ella vivía en ti y para ti. Pero de pronto, la dejaste en la calle, la echaste de tu corazón...

Ella sufrió, cada día una nueva amargura, pasó frío cada noche porque no estabas junto a ella. La despojaste de ti, de su vida, de su razón para vivir... Pero a pesar de todo te perdonó, con todo el daño que la causaste y volvió a tu corazón sin que te enteraras.

Actualmente sigue allí escondida, cada vez tiene menos espacio para respirar, pero se conforma con que la lleves contigo siempre, allá donde estés, por que ella solo sabe vivir en tu piel. Todavía sigue esperando a que te des cuenta de que está ahí, en tu interior, que solo la tienes que buscar y ella volverá para ti, como si nada hubiera ocurrido. Porque ella te quiere como a nada... aunque la hayas olvidado.

"Y allá donde estés sé que me llevas contigo porque yo vivo en tu piel" decía aquella canción. Descúbreme de una vez, vuelve a sentir esa chispa en tu corazón y vuelve a mi...


miércoles, 15 de febrero de 2012

¡Feliz Post - San Valentín!

No creo que sea la única chica en el mundo que suspira al oír "catorce de febrero". Es cierto lo que se dice, es un día comercial, un día inventado para comprar y consumir. Una colonia por aquí, un peluche por allá y sí, quizás una caja de bombones. Pero a fin de cuentas es un día en el que, al márgen de todos los añadidos materiales que se pueden asociar a la fecha, el regalo más grande que puedes ofrecer es un te quiero. También es cierto que no hace falta que exista una fecha para expresar lo mucho que queremos a alguien, eso es algo que debemos demostrar día a día. Sin embargo, ¿qué tiene de malo establecer un día especial dedicado únicamente al amor? 

El amor es el rey del mundo, yo estoy segura de que una persona no puede sobrevivir sin amor. Desde el primer segundo de nuestra vida entramos en contacto con él, somos el fruto del amor entre dos personas. Antes de conocernos, de poder tocarnos y vernos, nuestros padres ya nos quieren con locura. Y siendo bebés no podemos vivir sin nuestra cariñosa mamá ni sin ese papá al que se le cae la baba cada vez que sonreímos. Nos vamos haciendo mayores y nuestros amigos pasan a ser lo más importante del mundo. Y así, poco a poco, una amistad pasa a ser algo más especial y luego, salta la chispa mágica. Sin habernos dado cuenta, nos hemos enamorado. Podemos haber sido unos renegados del San Valentín y haber entrado en discusiones con los más moñas de nuestro grupo por ello, que en el momento en que tenemos a una persona día y noche en la cabeza eso deja de importar, llegará el catorce de febrero e irremediablemente pensaremos: ¿pasará algo?

Quizás algunos 14 de febrero sean más calmados que otros, pero estoy segura de que una vez que te enamoras de alguien por primera vez no vuelves a pasar un San Valentín sin que este día te despierte un poco de magia en tu interior. Dudarás, y no sabrás si decir al chico de los ojos brillantes que le quieres será lo más correcto, pero lo más probable es que por tratarse de este día se lo digas. El intento de expresar lo que sentimos nos generará miedos, nervios... y magia, mucha magia. Podéis llamarme romanticona o decirme que estas cosas no son así o que vivo en las nubes, pero todavía no he conocido a ninguna mujer a la que no le haga ilusión que le regalen un ramo de flores, o a una chica que no haya soñado nunca con que el chico que le gusta le regale un clavel y un beso a la puerta del instituto, o una niña que no sonría cuando reciba una notita en la cajonera del pupitre y un tierno besito en la mejilla del chico más guapo de la clase.

El 14 de febrero no se trata de comprar, ni de decorar la casa con corazones, ni de ser cursi... todo eso será compatible o incompatible dependiendo de la persona de la que se trate. Lo que realmente hace ilusión en un día como ese son los pequeños detalles, que son siempre los más bonitos. Quizás un te echo de menos, un giño o directamente un te quiero, eso forma parte de la originalidad y el sentimiento que reine en cada uno. Lo que está claro es que una demostración de amor nunca está de más y qué mejor que un día tan señalado como el día de San Valentín para hacer saber a esa persona que la tenemos muy presente en nuestra vida y en nuestro corazón.



Así pues, espero que todos hayáis pasado un bonito San Valentín, que os hayan sorprendido o al menos hayáis sentido esa magia de la que hablaba antes. Sentir, poder amar... es un gran regalo, así que no lo desperdiciéis. ¡Feliz Post - San Valentín!


miércoles, 1 de febrero de 2012

No todo está perdido.

Pienso que no todo está perdido cuando veo tu sonrisa, cuando me hundo en tus ojos, cuando me tiembla la voz si te nombro, cuando se me enfrían las puntas de los dedos si me cojes de la mano, cuando me río al pensar en tus gestos.

Pienso que no todo está perdido porque sigo teniendo esas sensaciones que me recuerdan día a día que por mucha distancia que haya nada se ha apagado en mi.

Pienso que no todo está perdido cuando en mitad de la noche se ilumina mi móvil. Sí, te has acordado de mi otra vez, y feliz me giro y duermo de lado, frente a la ventana para inventar tu cara en la luna y recibir tus buenas noches.

Pienso que no todo está perdido porque me pongo nerviosa si pienso que pronto volveré a verte. Digo cosas sin sentido y recuerdo chorradas sin gracia con las que solamente tú te reirías.

Pienso que no todo está perdido cuando enlazo contigo cualquier parte de mi rutina. Una canción, una palabra, una expresión, un corte de pelo que me hacen tambalearme en la realidad. Son simples detalles que me elevan para soñar.

Pienso que no todo está perdido cuando la vida gira, vuelve, acelera, enlentece, vuelve a girar y para en un punto desconocido y tú sigues en tu lejanía dándome fuerza. Solo tú podrías hacerlo así.

Pienso que no todo está perdido porque existo y existes. Estás ahí, no eres un sueño ni una fantasía. Nunca lo fuiste. Y aunque a veces me siento como si fuera yo la que no existiera, eres tú quien me despierta con un par de corazones que botan al compás de un solo ritmo.

Pienso que no todo está perdido porque sé que algún día no solo veré tu sonrisa, sino que sonreiré junto a ella. No solo me hundiré en tus ojos, conseguiré navegar por ellos. No solo me temblará la voz cuando te nombre sino que la palabra se acompasará a mis latidos. No solo se me enfriarán las puntas de los dedos cuando me cojas de la mano, tus manos y las mías encajarán como un puzzle. Y finalmente, no solo me reiré al pensar en tus gestos, sino que aprenderé a leerlos, así como no solo amaré a tu corazón sino que te daré el mío entero.