"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

domingo, 22 de abril de 2012

Despertar

No es lo mismo abrir los ojos que despertar. Abrir los ojos solo significa eso, estar en la cama después de un día de cansancio para empezar otro igual. Despertar implica haber soñado minutos antes y tener ganas de seguir soñando durante el día. Despertar es levantarse de la cama y no ver la oscuridad de la habitación, sino los rayitos de luz que asoman a través de las rendijas de la persiana. Es saborear la vida segundo a segundo y seguir probando. Es correr, hacer presente el viento en las mejillas y ver como el pelo se deja llevar. Es oír el momento en que dos corazones se desbocan. Es ir por la vida sin equipaje para poder abarcar cuanto sea posible. Es buscar aquello que nadie cree poder encontrar. Es sentir celos del que puede estar a su lado todos los días. Es volar sin necesidad de alas. Es disfrutar de los besos que se fueron mientras llegan los siguientes. Es surcar el cielo al lado de ballenas y bucear junto a palomas. Es ir al revés que el resto del mundo. Es pintar un cuadro con un ciego que ve y un sordo que oye. Es sentir la caricia de ayer esperando con ansia la de mañana. Es errar una, dos, tres veces... mil y aprender a rectificar. Es salir a la calle y adivinar la historia de cada uno. Es un cruce de miradas. Es tanto saber callar a tiempo como gritar. Es reír a carcajadas y llorar a lágrima viva. Es reinventar el mundo tal y como lo soñamos. Es decir que sí y decir que no, aunque también es aprender que entre un blanco y un negro hay un gris. Es perder a veces y ganar otras. Despertar es estar a dos centímetros o a 100 kilómetros de aquel en el que pensamos. Despertar es amar con el corazón y grabar a fuego en él cada nombre, para que cuando llegue el momento de despertar no haya que recordar, sino simplemente proseguir con el maravilloso día de la vida. Porque sí, la vida es un único día y no hay tiempo para abrir y cerrar los ojos, solo hay tiempo de despertar. Así pues, ¿por qué siempre esperamos a que llegue un nuevo día? Muchos no han tenido la suerte de contar con un mañana. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor y nos daremos cuenta de cuanta gente ha dejado este mundo. Algunos quizás hayan podido despedirse, otros no. Seguramente, hayan dejado cosas sin hacer. Cuántas personas desearían que el día se prolongara hasta el infinito. ¿Por qué dejamos cosas para mañana cuando podríamos hacerlas hoy? Si nuestra vida fluye y sin embargo hay un principio claro y un final confuso, ¿por qué tomar como referencia el día y la noche? Nadie sabe qué día será el último, ni cómo será todo después de él. Por tanto, ¿por qué molestarse en cerrar y abrir los ojos con lo fácil y bonito que es despertar? Despertar, con todas sus letras, con todas sus idas y venidas, con sus alegrías y sus penas... con todo aquello que implica vivir y disfrutar de la vida. Eso es, debemos de aprender a despertar y a concebir la vida como un único día en el que todo puede ocurrir, y llegado el momento, después de haber dejado fluir todas nuestras pasiones, de haber realizado todos nuestros deberes, de haber hecho uso de nuestros derechos, de haber cumplido todos nuestros sueños, al fin, morir. Por todos aquellos que ya no están junto a nosotros, por todos ellos que dejaron cosas sin hacer y gente a la que amar, debemos despertar.