"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

lunes, 21 de mayo de 2012

Cosa de dos

No me prometas alcanzar el cielo, limítate a guiar mis pasos mientras subo los escalones... así igual es más fácil para ti cumplir y más sencillo creer para mi. Igual nada tiene sentido o igual sí, lo que sí encuentro claro es que cuanto más complicado, menos sentido tiene y más quiero alcanzarlo. Dicen que cuando te enamoras la vida parece más sencilla, permíteme que discrepe. Quizás a tu lado los problemas sean insignificantes y las horas que en clase son eternas aquí se reduzcan a segundos... pero cuando transcurre el resto del tiempo real, ese en el que lo más cerca que estoy de ti es en las fotos que se esconden tras mi pantalla, el cielo se aleja y la tierra se hunde. Lo que era blanco se torna negro, lo transparente en opaco y el agua en barro. Durante ese tiempo aprendo que los pianos de cola pueden desafinar, que las modelos de pasarela también se caen y que un cristal antibalas se puede romper... porque lo más perfecto, también se tuerce. A veces tengo la sensación de que si me giro, pillaré una sonrisa traslúcida tras de mi... pero quizás el misterio esté ahí, en saber llevar con valentía una vida compleja que se ríe de nosotros y anteponer una carcajada a cualquier llanto. No es fácil tomarse la vida con humor en esos momentos en que tus mejores aliados son la almohada y un paquete de clínex, pero igual hay que echarle narices, aunque quizás yo no tenga las suficientes. Entonces, las ilusiones se convierten en plomo pesado sobre mi cabeza y enseguida pienso que es posible que nuestro mundo, el que idealicé tras ese beso, ahora solo esté compuesto por excusas. Odio los sentimientos cuando tus lazos y los míos se entrecruzan, por mi incapacidad para ser objetiva... y los sentimientos, estorban. No quiero que te propongas ir cuando yo ya he vuelto y tampoco que vayamos a la vez, solo que de vez en cuando no estaría de más que te adelantaras. Me conformo con ser la que te impulse cuando no tengas ganas y la que tenga el derecho de abrazarte cuando tengas frío, aunque me gustaría también que tú intentaras ser el que me tienda una mano cuando caiga y me de fuerzas cuando me sienta débil para luchar. Porque quererse es un verbo recíproco y es obligatorio que haya dos. El cielo no se va a acercar para nosotros dos, tenemos que ganárnoslo día a día, así que no me prometas que un día le alcanzarás solo para mi. Construyamos pues una escalera con hechos, con palabras y sueños... solo entonces llegaremos de la mano hasta él.


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