"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

sábado, 5 de mayo de 2012

Ganas de ti

Reconozco que esta mañana, según desaparecía el lucero del alba, mis ojos se han ido desperezando y mi primer pensamiento has sido tú. Ya no he podido dormir, una mariquita se ha posado en el estómago y ha danzado por él hasta que me he decidido a poner los pies en el suelo y al fin levantarme. Creo que me he vuelto bipolar, porque tan rápido como me han llegado las ganas de verte así ha aparecido el miedo. Miedo de enfrentar mi pupila contra la tuya y no encontrar las razones por las que un día te besé, miedo de odiarme a mi misma por no saber a quien querer, miedo de esperar el encuentro de otras manos para olvidarme de las tuyas. Según me acercaba deseaba retroceder y no afrontar la realidad... sin embargo, solo ha sido necesario llegar al punto de encuentro para comenzar a sentir. No he necesitado más que oír tu nombre para saber que no te has ido, que sigues en mi. El bullicio ya no suponía un problema, mis latidos se acompasaban al ritmo de tu caminar, eso era lo único que lograba escuchar. Ya no ha habido más, ni dudas, ni miedos... tan solo tú y yo, junto a dos corazones deseando abrazarse, desbocados en medio de una masa de gente. No creo que hayamos sido los únicos testigos de nuestros labios deseantes de intimidad... de dos labios que llevan tanto tiempo sin verse que se quieren saludar, de dos labios que ya no se conforman con besar una mejilla, de dos labios a los que se les antoja complicado soportar esa distancia. Realmente es difícil esconder los sentimientos cuando dos personas ya se han dicho tanto. Ha sido entrañable ver el chispazo que ha saltado en tus ojos al girarme, y suficiente para que la gente situada a mi alrededor pudiera contemplar la tonta sonrisa de una chica ilusionada. Quizás hayan sido menos de diez segundos con los que hemos podido contar en este encuentro, pero diez segundos plenos de energía y desbordantes de necesidad... de necesidad mía de ti y tuya de mi. A veces, no hacen falta más palabras porque en algunos momentos, sobran. Porque en situaciones como esta, lo que más me ha llenado ha sido tu sonrisa al verme, el cariño que desprendían tus manos al saludarme y el brillo de tus ojos, que me afirmaba lo que tanto ansiaba saber, que me has echado de menos. Y son detalles como estos los que me renuevan el espíritu, los que me hacen regresar temblando, los que me recuerdan las razones por las que me fijé en ti, los que recomponen mi felicidad y los que poco a poco, me enamoran.


Gracias por recordarme por qué soy tan afortunada

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