"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

lunes, 28 de mayo de 2012

Historia de un sombrero de paja

Odio los tópicos tan negativos, pero más les odio cuando presiento que pueden llegar a cumplirse. Dicen que el amor siempre llega a su fin en algún momento y ese es mi gran miedo desde hace días. Dicen que cuando sufres por alguien, cualquier detalle te recuerda a él, hasta el punto de tenerle presente por cada parpadeo. Hasta hoy pensaba que los sombreros de paja solo servían para resguardarse del calor a la rica sombrita y que estos solo se destruían con el fuego, al quemarse. Yo hoy he descubierto algo nuevo, y es que los sombreros, cuando han sido testigos de miradas encontradas, de cálidos besos en el cuello, de abrazos bajo la luz de las estrellas, de besos escurridizos con lluvias y rayos en noches de tormenta, de caricias tras miradas desprevenidas y palabras de amor... cuando han contemplado esto y más desde la primera fila... los sombreros lloran. Puede que lo que cuelga de mi estantería no sea más que un trozo de paja bien hilado que en unos días de verano sufrió acontecimientos más intensos de lo normal, pero es suficiente para que mi habitación esté cargada de tu esencia, de tu aroma... de ese que no voy a volver a saborear nunca más. He aprendido que la vida tiene sabor a caramelo a tu lado, pero que si tu desapareces se vuelve amarga. Me envenenan el silencio y la soledad, me tortura el tiempo que veo pasar sin tu sonrisa, al saber que la próxima vez que la vuelva a ver no tendrá el mismo sentido de antes. Se me encoge el estómago al pensar que hace meses lo creía todo bajo control y ahora ese todo se desmorona al lado de tu sombrero. Los sentimientos son quizá efímeros y cambian tanto como el tiempo en primavera, pero no soy capaz de entender por qué cambian los de los demás y los míos se estancan. Y eso es lo que me queda en estos días, agua estancada formada por sentimientos de tu mano olvidados, recuerdos felices agarrada a tu cuello con una fuerza tal que nadie lograría separarme de ti. Solo existe una persona en el mundo capaz de alejarme de ti, tú... y lo has hecho. Sé que no puedo obligarte a quererme, pero vuelve ya por favor, aunque solo sea para decirme que me has olvidado del todo... así al menos sabré por donde empezar. Te echo mucho de menos, tu sombrero también. Cada hilo amarillo de paja contiene un toque de ternura que me remueve por dentro solo con pensar lo que vivimos, no dejes que muera... Quiero volver a ponerme el sombrero orgullosa de tenerte junto a mi y me asusta no volver a ser yo la que te acompañe cuando vuelva a llegar el calor y ni siquiera los sombreros puedan resguardarnos de él. Yo no soy solo un pedazo de carne andante y tu sombrero no es solo un trozo de paja reseca. Quiero mantener la esperanza y pensar que la historia de este sombrero no se ha acabado aquí y dar una patada en la boca a aquellos que apuestan por los tópicos.

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