"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

martes, 5 de junio de 2012

De príncipes y princesas

Sueños de princesas son los que se cruzan entre mis días oscuros. ¿Qué pasaría si diéramos la vuelta a los cuentos de siempre? Si a Rapunzel le cortaran su larga cabellera; Si Bella contemplara como el cazador mata a Bestia; Si el barco de John Smith naufragara ante la mirada triste de Pocahontas; Si las fresas sustituyeran a las manzanas, y Blancanieves finalmente mordiera; Si la alfombra mágica cayera de palacio con Aladín sobre ella; Si la bella durmiente no despertara jamás y el lobo se comiera a caperucita, entonces ¿con qué podríamos soñar? Estos son los cuentos reales, aquellos en que las torres se hacen más altas, las princesas esperan durante años a su príncipe, los malos son más poderosos que nunca y el príncipe si llega, desaparece. Tras estas horas de incertidumbre reconozco que por mucho que he frotado las lámparas de mi casa, nunca he conseguido que salieran genios de ellas y mucho menos que se hicieran realidad mis deseos. Quizás la realidad es así de cruda y no hay más, pero yo prefiero pensar que aunque los príncipes no sean como los de los cuentos y no desenvainen espadas frente a imponentes dragones, sí que existen. Y también me gusta pensar que aunque no haya princesas que pierdan sus zapatos tras la medianoche, sí que existen chicas normales y corrientes a las que les duelen los pies después de llevar zapatos de tacón. Todo esto me hace pensar que los cuentos son irreales, pero tienen su parte real. Es decir, que aunque yo no tenga un hada madrina, ni ratoncitos que me acompañen cuando lloro, sí que existe alguien en algún lugar que un día vendrá a buscarme y me dirá: "oye, ¿damos un paseo y lo hablamos?" Y entonces, ese príncipe, a pesar de vivir en un piso sencillo sin ningún atisbo de palacio, me dará un beso mejor que el que despertó a la bella durmiente de su eterno sueño y yo me sumergeré en uno mucho más profundo llamado ilusión. Así son los cuentos de hadas, los de verdad, con los que me gusta soñar y los que me hacen sentir que la magia no solo existe en Howarts, sino que está presente en mi vida y también en la tuya. Porque aunque me vea en la peor situación de esta relación, tus ojos efectúan en mi como el polvo de campanilla en Wendy y siento que puedo volar. Así que, ¿por qué no? volemos mientras podamos que cuando haya que regresar del País de Nunca Jamás ya será lo suficientemente difícil, así que no compliquemos las cosas por adelantado y soñemos. Solo podemos salir ganando... que la magia haga el resto.




No hay comentarios: