"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

martes, 17 de julio de 2012

Aquellas fugaces chispas de ilusión

Si hay algo que jamás se me olvidará será el olor a ilusión que desprendía aquella mañana de verano, cuando abrí los ojos y entre legañas, pude observar silenciosamente al muchacho que habría de dar un vuelco a mi vida meses después. Él estaba sentado en el suelo, de espaldas a mi, con esa sudadera que tanto me gustaba... él miraba el cielo como si fuera la primera vez que lo veía y cuando se giró para mirarme, la cúpula azul parecía haberse fundido en sus ojos. Quizás fueron segundos, pero segundos decisivos en los que me prometí que de un modo u otro ese chico formaría parte de mi vida. El día anterior me había encandilado con su serenidad, pero solo horas más tarde me habría empezado a fascinar, por su bondad reflejada en esa forma de hablar, en esos ojos tan transparentes... Qué maravillosos fueron esos días, interminables diría yo. Días que empezaban y acababan durmiendo a su lado, encontrándome con su mirada; días que transcurrían en un tren, en un ir y venir de calor, de muchedumbre y masas de felicidad concentradas; días que acababan entre destello y destello de estrellas fugaces peleándose con su sonrisa por el protagonismo de la noche; días que solo podían finalizar con un par de corazones desbocados dándose su primer beso. A día de hoy veo tan lejos esos besos y a su vez tan cerca. Si cierro los ojos aún saboreo el último, como también el primero. Añoro su presencia y su fuerza... pero nada se puede hacer cuando uno quiere dejar de hablar de dos. Yo solo anhelo su añoranza tanto como desean mis labios los suyos, pues donde hubo una hoguera siempre quedan cenizas. Así pues, no pierdo la esperanza de encontrar una mirada de vuelta, de esas que brillan tanto como la luna en una noche cerrada. Sin duda él fue mi mejor regalo, ¿por qué conformarme con menos? Lo que quiero decir es voy a luchar por él, por mi y por lo nuestro. Porque si ayer fue bonito mañana puede serlo mil veces más y porque aunque la luna me pilla lejos para poder bajársela, haría lo imposible por hacerle sonreír luna tras luna. Sé lo que piensan todos, que esto conlleva el gran riesgo de naufragar, pero todo proyecto lleva un riesgo implícito, si no no merecería la pena. Él es mi proyecto, el único que hasta hoy ha hecho que reanude el rumbo hacia las sonrisas... y se ha hundido el barco tantas veces por quien no lo merecía que si esta vez fracaso, al menos él será la primera persona por la que deba llorar. Porque prefiero llorar tras haberlo intentado todo, que esperar llorando a que suba la marea.

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