"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

sábado, 5 de enero de 2013

El brindis de las sombras

Parecen sueños tontos los que me sobresaltaban antes, sinsentidos... pues solo permanece el recuerdo de lo vivido que quedó. A mi vera reposa la botella de champagne que quise descorchar contigo, y curiosamente, hoy sola la descorcho yo. Sin embargo, no es una soledad pesada a la que me someto, sino con sabor a libertad. La copa rebosa de felicidad, la que se libera al sentir que no hay cadenas que me aten a tu recuerdo, como las burbujas que sumergidas se alzan hacia la superficie. De vez en cuando se mezclan la añoranza y el desencuentro, pero se sobreponen las ganas de continuar, de un seguir pero sin ti. Sin ti... quiere sonar melancólico, pero ya no eres más que sombras que se ahogan en el subconsciente. Sombras de un tiempo de luz en el que por inercia se entrelazaban nuestras manos, sombras que tras la lejanía amenazaban cálidos sueños con airados despertares... pero al fin y al cabo, nada más que sombras. Hubo días en los que quise gritar desesperada un te quiero para que pudiera alcanzarte a través de las nubes que creía nublaban tu mirada, qué días aquellos... 

Brindemos pues con esta copa de champagne, tú desde allí y yo desde aquí. No sé por qué brindarás tú, pero yo brindo por las sombras, convencida de que marcaron un antes y un después. Brindo por ti, por tu vida, tus alegrías y tus penas, las que viví contigo y las que viví en soledad gracias a ti. Brindo por el nosotros que un día fue y dejó de ser. Brindo por los gritos, los te quieros, las disculpas y la confusión. Brindo por el calor y el frío, por nuestras idas y venidas. Brindo por las veces que fueron escritas tus iniciales. Brindo por la caída brutal del adiós y por el punto medio que deseaba alcanzar. Pero ante todo, brindo por mi, por haber sido capaz de olvidar el dolor que sufrí tras tu sonrisa traicionera. Por mi esfuerzo de libertad al conseguir librarme de los grilletes de tu condena. Brindo también por mis ganas de ser feliz sin intentar olvidar ni lo bueno ni lo malo, aceptando que yo soy el conjunto de mis circunstancias, entre las cuales tú fuiste, eres y serás siempre una causa. Y brindo, sin lugar a dudas, por la luz que consiguió vecer a la tiniebla. Sí, brindemos por tu sombra y la mía que un día se unieron, que el champagne las ahogué con su marea dorada y no regresen, que aquí, en el universo real, seguimos en busca de la felicidad eterna, tú sin mi y yo sin ti.

  




1 comentario:

Earnur Elda dijo...

Por cada burbuja del ''champán'' que te has tomado he derramado yo una lágrima al leer esta ''carta de despedida'.

Sinceramente, sabes que me encanta hablar y decir cosas pero es que no tengo palabras para esto...me ha dejado sinceramente fuera de combate, y mientras trato de pensar algo me aguanto las ganas de llorar.

Es la definición lírica de: amor, desamor trsiteza y la alegría de loa libertad. Sencillamente PRECIOSO, a la par que emotivo como siempre.

Un gran abrazo Magdalena, me alegra el asaber que al fin eres libre.