"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

viernes, 12 de abril de 2013

Curemos el dolor alcanzando nuestro sueños.

Arrodillada ante mi sueño y cargando con la cruz de mi desesperación, así me quedé. Me rendí mientras veía que mi sueño se escapaba volando entre mis manos y se desvanecía llevado por el viento. Impotencia era la reina de mi alma y prepotencia de otros la que se llevó todos mis anhelos después de tanto esfuerzo. Horas y horas encima de letras y números para conseguir aquello que más ansiaba, aquello que me brindaría un futuro prometedor. La angustia sobrepasó a la alegría de otros frutos obtenidos y así me quedé, acurrucada en la acera sin apenas respiración, sin palabra que articular para explicar aquello que me ocurría. ¿Por qué yo? me decía. Al final los pulmones reventaron y dejaron escapar el llanto. Una patada tras otra en el ánimo fueron sucediéndose conforme el tiempo pasaba y aunque intentaba por todos los medios encontrar el modo de salir a la calle con la cabeza bien alta y demostrar a todos mi valía, no sentía otra cosa que un martillo que continuamente me aplastaba por cada centímetro que crecía. Hasta que te encontré. Me enseñaste cómo había que luchar, que el vacío que deja pensar en el tiempo perdido puede sobrellevarse mientras se persigue un sueño. 

No fui capaz de dar el último golpe de fuerza y me conformé con un sueño parecido aunque distinto. Encontré mi camino en otro lado a base de mentalizarme de que no podía ser otra cosa y que la flecha que precede a nuestras huellas ya está marcada mucho antes de que seamos capaces de verla. Ahora soy feliz pensando en el bien que podré hacer tras encontrarme en esta elección forzosa. Sin embargo, ahí sigues tú, casi un año después, dando todo de ti para llegar a ser lo que siempre quisiste ser, convencido de que lo único que puede brindarte la felicidad que deseas es llevar a cabo la vocación que otros te boicotearon por incapaces. 

De este año he aprendido muchas cosas, pero muchas de ellas me las has enseñado tú. Tú, con tu forma de levantar la cabeza a pesar de los baches, con tu ilusión y tu lucha. Te admiro por haber sabido encontrar la fuerza que yo no supe sacar, por no rendirte cuando todo parecía perdido. Ahora los dos al fin podemos visualizar nuestro futuro, aunque la meta ya no es la misma para ambos pero sí las intenciones. Me has enseñado que mientras hay energía no hay nada perdido y que aunque a corto plazo no podamos verlo, todo ocurre por alguna razón.

Te deseo todo lo mejor, porque después de este año sé que lo conseguirás y alcanzarás tu sueño. El que la sigue la consigue y tú no solo la has seguido sino que la tienes prácticamente a tus pies. La vida da muchas vueltas, pero somos nosotros quienes la guiamos. Gracias por ayudarme a entender todo esto. Gracias por enseñarme que los luchadores no son los que se enfrentaban en los circos romanos, ni los que se cargan una escopeta y marchan a la guerra. Los luchadores son aquellos que cuando sienten que el cielo se les cae encima levantan las manos para sujetar el peso de su universo y a pesar del dolor, consiguen mantener el mundo en pie con la fuerza de sus sueños.  Adelante, sana el mundo con tu sonrisa... CUREMOS AL MUNDO CON NUESTROS SUEÑOS.


 

GRACIAS POR ESTA LECCIÓN