"Escribir es la manera más profunda de leer la vida" Francisco Umbral


No se es poeta por saber leer, ni renombrado escritor por saber escribir. Los grandes hombres son los que saben, se proponen metas, se esfuerzan y las alcanzan.

viernes, 17 de mayo de 2013

Cuanto más dura una tormenta, más larga es la felicidad que se avecina.

No siempre brilla el sol cuando miramos al cielo. No es fácil tener ganas de salir de la cama. No es fácil dejar de fumar ni tampoco empezar a conducir cuando está oscuro y la carretera asusta. La vida, dejando a un lado los detalles, no es fácil de por sí. Sin embargo, a veces llega el momento de alzar la cabeza para ver el bordillo de la acera y dejar de tropezar con él; De abrir la ventana para que entre aire nuevo y ventilar el ya usado; De levantar los párpados, mirarse las manos y desmontar el muro que se interpuso en el camino marcado. 

Lo más sencillo sería encerrarse, esperar a que amaine el temporal y amanecer en un nuevo lugar. Pero igual izar las velas del barco ayuda al timón a dirigir el rumbo hacia el lugar donde querríamos desembarcar. Tirar la toalla suena fantástico, olvidarse de todo y volar hacia la luna, esconderse en un cráter y no volver a aparecer hasta que un nuevo Neil Armstrong nos pise una mano y despertemos.

Pero eso no es vida, vivir no significa rehuir a los problemas... significa caminar y estar dispuesto a enfrentarse a todo lo que se interponga entre nosotros y la felicidad. Son momentos complicados los que se viven, cada uno con su situación, con su día a día, con sus problemas personales y los comunes. A veces no son las ganas las que fallan, si no la incertidumbre de por dónde continuar. ¿Qué hacer si todas las ventanas están cerradas y las puertas candadas? ¿Qué hacer si no vemos el modo de salir a la calle y gritarle al sol que queremos volver a ver su luz? BUSCAR. 

Buscar otras alternativas, porque aunque a veces no la veamos, siempre hay una puerta abierta detrás de una cortina. Las cortinas de las dudas, del miedo, del dolor... nos impiden ven con claridad que aún hay sendas desconocidas que descubrir y fuerzas  para sonreír de nuevo. Todos tenemos fuerza en nuestro interior, solo hay que encontrar el motivo adecuado por el que luchar. 

¿Sabes qué? Que para ver el arco iris es necesario que llueva. Y que incluso para estar metido en la cama, alguna vez has tenido que estar en pie. Que antes de empezar a fumar, no era necesario tener un cigarrillo entre las manos y que para empezar a conducir de noche una vez tuviste que vencer la barrera de la oscuridad. Así que corre y vence lo que un día ya conseguiste, que estamos juntos en esto y lo estaremos siempre. Porque los amigos están para brindar por las alegrías pero para hacerlo también por las tristezas y si tú solo no alcanzas la parte de arriba del muro, si hace falte yo te impulso. Son días difíciles, pero días al fin y al cabo que no exceden las 24 horas. Y que aunque los días se vayan convirtiendo en semanas y las semanas en meses, llegará un día en que el viento sople y las nubes se vayan definitivamente.

Aquí estoy, a tu lado y para todo. Porque aunque la espera a veces se hace larga, merece la pena apostarlo todo. Y si necesitas fuerza, yo te la doy.

Sé que puedes con esto, ¡te quiero!

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